martes, 10 de junio de 2014

El aceite no se agotará, mantén la lámpara encendida para que alumbre

De  Reyes 17, 7-16

Porque así dice el Señor Dios de Israel: «La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra». 

No se agotará, no se vaciará... siempre eres providente de la gracia y tu amor y misericordia no se agotan. Así lo he sentido hoy. Sé que estás, sé que provees, sé que conoces nuestras necesidades y que tu amor no se agotará... Basta confiar, basta creer...

De Mateo 5, 13-16


Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo. 

Fueron claras tus palabras, Señor. La palabra alumbrar es la que entró en mi corazón dándome gracia para recordar que para alumbrar son imprescindibles las obras de verdadera caridad, de verdadera misericordia. Y profundizando esto a la luz de tu Presencia, me dices: Mira bien que sea el amor el que rige tus obras. Y yo digo: Señor, disipa la oscuridad que mi inclinación egocéntrica y egoísta motiva o mueve mis obras anteponiendo mis intereses personales en vez de hacerme más sensible a las necesidades del otro, ya sabes, los que debiera amar más con más profuso amor. Me vino de forma clara un ejemplo... una persona con la cual hacía oración hace tiempo... Sé que le daría alegría que la recordara y le llamara para preguntarle cómo está... sé que está generalmente sola y es probable que necesite ser escuchada... valorada y no olvidada. 
   La gracia de la luz para alumbrar proviene de Dios amor y las obras de amor deben suscitar y promover toda la gloria a Dios. El Señor me invita a discernir y elegir siempre los actos en los que rija el amor fraterno y cristiano, como lo hizo con este ejemplo. Para eso es importante mirar adentro, muy adentro de mí sin temor porque sé que si me veo con profunda honestidad su gracia podrá obrar en mí para llevar a cabo las obras del amor. El aceite no se agotará para poder alumbrar.

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