jueves, 15 de mayo de 2014

El Espíritu Santo abre la conciencia

Abriendo la conciencia gracias al Espíritu de la Sabiduría de Dios

No debo olvidar la doble intención de este blog. Por un lado es expresar lo que el Señor me dice a través de su Palabra diaria en la lectio divina. Y por el otro, compartir las enseñanzas que Él me da y cómo abre mi conciencia a través de diversas situaciones y sucesos cotidianos. El Espíritu Santo es Amor y también Sabiduría. Su sabiduría es capaz de guiar al ser humano para que descubra su naturaleza egocéntrica y se deje transformar por el Amor. Hoy me hizo ver cosas importantes. Parte de mi trabajo personal y como terapeuta es poder descubrir las sensaciones y sentimientos que hacen que uno pierda la armonía y la paz emocional. Hoy, como muchas veces, me sentí nerviosa y angustiada por las tareas que me toca realizar en el cuidado de mi madre ancianita y por ver alterados el orden y costumbres de mi casa por esta nueva situación y todo lo que conlleva, la convivencia con nuevas personas que ahora habitan en casa...  El aprendizaje fue que la convivencia se hace menos fácil si se entrecruzan las neurosis de varias personas. Eso fue lo que sucedió, cada quien tiene sus propios hábitos e ideas, y hace las cosas a su manera. No puedo dejarme llevar por mis propias obsesiones y neurosis sino más bien aceptar, relajarme, estar consciente de que las cosas a las que no estaba acostumbrada y me molestan, no son ni tantito graves. Que me molesten es un signo neurótico. Las cosas insignificantes se pueden aceptar. Es más importante la armoniosa convivencia. Las cosas más serias se pueden hablar de manera comprensiva y respetuosa, es decir fundando el hablar en el amor.

Otra enseñanza más, fue el despertar de mi conciencia en relación a dónde focalizo mi atención cuando asisto al acto eucarístico. Generalmente me centro en cada elemento de la misa y cada vez más en Cristo. Pero la atención cruza una frontera sumamente delgada y susceptible de franquear. La actitud de quien está a mi lado o de quien sobresale por alguna razón que yo juzgo como protagonismo me quitan la atención en Cristo. Ya no descalifico a la persona como pude haberlo hecho antes, pero sí me hace saltar la línea de atención. El Espíritu de la sabiduría de Dios me hace darme cuenta de esto para que pueda regresar y decir: Jesús, Señor, estás aquí vivo y presente en medio de nosotros. El que cree en Ti y te recibe recibe al que te ha enviado Dios todopoderoso y todo amor.

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