viernes, 4 de abril de 2014

Vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado

Juan 7,1-2.10.25-30


  «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»



Señor Jesús, Dios mío, no debo perder de vista quién eres. Muchas cosas me piden y a veces me siento presionada. Pero si no pierdo de vista que a ti te sirvo, que Tú procedes de quien es veraz, es más, de quien es la Verdad en sí... y hago las cosas que me piden en tu nombre y por tu amor no por mí ni para mí... entonces descanso en Ti. Me sereno porque confío en que Tú estás conmigo y tu gracia actuante estará presente en esto que me piden. Todo cambia... así todo cambia. Hacer las cosas porque a Ti te sirvo me lleva a hacerlas con amor y confiando en Ti.
...Y no me cabe duda, Tú amor y tu gracia actuan, yo soy sólo herramienta en tus manos y me siento honrada de poder servirte serenamente, ubicándome claramente como sólo un instrumento.

Ya sé, ya entendí lo que me pasa. Como otras veces, me he dado cuenta de que cuando es mucho  lo que tengo que cumplir,  estoy haciendo algo pensando en que ya debo estar haciendo lo otro. Eso no me permite estar ni aquí ni allá. Estaba atendiendo a mi madre, en ese momento me necesitaba y yo ya estaba angustiada porque tenía tiempo limitado para llevar a cabo otra actividad que me habían pedido hacer. Acabé rápido lo uno para correr a hacer lo otro... De nuevo ¿por qué tanta prisa? ¿A quién voy a servir? En el momento en que caigo en la cuenta que es a Ti Señor... me sereno y me pongo en tus manos para entregarme sin dispersiones ni angustias... sólo entregarme y servir. Tal vez mi angustia se cifra en centrarme en mí misma, aún haciendo algo para otros. Atención plena significa estar mente y corazón en lo que estoy haciendo. Me sereno y entrego... servicio humilde y sin ego.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario