El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
viernes, 18 de abril de 2014
Velar, estar presente
Velar, estar presente, retirarme adonde el alma y el corazón estén con el Señor. En mi interior deseo estar en una capilla, ante un sagrario, la lámpara encendida, cierta que ahí está, sentir el calor y la luz de su Presencia. Estar en silencio, tratando de acompañarlo, de estar despierta velando con el corazón y la conciencia puestos en Él... Pero estoy aquí, atareada, atendiendo a mi madre anciana, en casa, ajetreada y con el deseo de no hacer lo que estoy haciendo sino sentada en silencio, retirada del ruido... Pero no puedo. Y entonces reflexiono que estoy donde debo de estar porque estoy dando un servicio y ésta es una situación que no puedo eludir. Puedo interiorizar mi deseo de estar acompañando en silencio al Señor y no lamentarme de que no puedo estar donde quisiera. Aquí mismo, dentro de mí le puedo acompañar sirviendo. De nada sirve estar en un lugar físicamente intentando servir pero con la mente y el anhelo de estar en otra parte. Albergar en mi mente y en mi corazón mi intención de acompañarle, Él lo sabe todo. Sabe lo que deseo. Estar con Él en el servicio. Estar con Él en lo ineludible. Estar con Él, pensando en Él, atendiendo por Él, en mis fatigas por Él... callar mi mente ruidosa, dejar pasar pensamientos contradictorios, dejar fluir... dejar fluir su amor... dejar fluir su gracia... y servir.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario