Después, en: Hechos de los apóstoles 4, 23-31 Cuando los sumos sacerdotes y ancianos prohibieron a Pedro y a Juan predicar en nombre de Jesús y anunciar su resurrección todos los discípulos se pusieron a orar...
Al terminar la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el
Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.
Y en la plegaria eucarística:
Te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El evangelio:
Juan 3, 1-8
Había un fariseo llamado Nicodemo, jefe judío. Éste fue a ver a Jesús de noche y ledijo:
—«Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.»
Jesús le contestó: —«Te lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.»
Nicodemo le pregunta: —«¿Cómo puede nacer un hombre, siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez
entrar en el vientre de su madre y nacer?»
Jesús le contestó: —«Te lo aseguro, el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo"; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.»
Espíritu Santo, Espíritu de Dios que congrega y une, da plenitud y fortaleza, que transforma y derrama gracia, nutre, se da, se entrega a través de su aliento que envuelve e inunda, derrama su energía y fuerza santificante...
Nacer del Espíritu... gestarse, mutrirse como la criatura por nacer se nutre de la madre mediante el cordón umbilical, dejarse derramar por sus dones. La carne viene de la carne. El espíritu nace y se nutre del Espíritu que sopla donde quiere.
Señor nútrenos con las gracias de tu Espíritu, derrama profusamente tus dones, que nuestra vida esté receptiva y en estrecha unión para absorber tus dones como la criaturita concebida se nutre de su madre y podamos volver a nacer, no ya de la carne sino del Espíritu.
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