Los
discípulos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y
cómo lo habían reconocido al partir el pan. Todavía estaban hablando
de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: "La paz
esté con ustedes".
Atónitos y llenos de temor, creían ver un
espíritu,
pero Jesús les preguntó: "¿Por qué están turbados y se
les presentan esas dudas?
Es una delicia cuando uno puede comprender que el deseo del Señor Resucitado es siempre deseo de paz. Hoy por la mañana, cuando escuché en la Primera lectura:
En aquellos días, mientras el paralítico curado seguía aún con Pedro y Juan, la
gente, asombrada, acudió corriendo al pórtico de Salomón, donde ellos estaban.
Pedro, al ver a la gente, les dirigió la palabra:
—«Israelitas, ¿por qué os extrañáis de esto? ¿Por qué nos miráis como si
hubiéramos hecho andar a éste con nuestro propio poder o virtud?
Me hizo recordar que por algún tiempo sentí tener la virtud de lograr buenas cosas, en cierto modo milagrosas o difíciles. Reconozco sinceramente esta gran presunción y experimento compunción, pena... Pero el Señor me sugiere: Descansa. Ya lo sabía, te conozco bien... pero ten paz... descansa. El Señor conoce a su creatura y sabe de sus debilidades y su condición humana. Y nos ama. La presunción ata, amarra... la verdad libera proporciona la paz que el Señor desea para su creatura... Es una delicia comprenderlo.
El silencio sagrado, silencio de soledad e intimidad con Dios prepara al alma para atender al llamado y a la voz del Verbo Divino. Silencio y Lectio Divina, dos elementos substanciales para la intimidad con Dios sumergiéndose en su Palabra y en su siempre amorosa voluntad. En este blog presento las consideraciones y reflexiones con las que el Señor me nutre y da vida a mi vida. Terapia Divina http://www.amazon.com/dp/B00GOZGX1A
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario