miércoles, 30 de abril de 2014

El que se acerca a la luz...

Hechos de los apóstoles 5, 17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido -la secta de los saduceos—,
llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. 


llenos de envidia... la envidia es cegadora... no permite ver. Puedo imaginar la escena y la fuerza del sentimiento y coraje que se produjo en el sumo sacerdote y los saduceos. Puedo imaginar cierta clase de prepotencia de ser él el sumo sacerdote y ver cómo seguían a los simples pescadores. Fueron incapaces de ver los signos de Dios a través de Pedro y Juan y los demás discípulos. La envidia, la ira... sentimientos cegadores que surgen en medio de las tinieblas. 

El que se acerca a la Luz... Dice el Señor:

En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios (Juan 16, 21).

Acercarse a la luz... buscar con sinceridad y humildad la verdad... El amor verdadero y la compasión están siempre ligados a la verdad que es luz. ¿Cómo acercarse a la luz? Haciendo silencio interior, permitiendo que tu Luz apacigüe e ilumine... Sumergiéndose en tu Palabra que es Luz verdadera, escuchando con el corazón, con los sentidos físicos y espirituales, con el alma y con todo el ser. Mirar y descubrir los sentimientos engendrados por las tinieblas... el orgullo, la envidia, la vanidad, el egoísmo, el desamor. Mirar en Ti... humildemente poner todo a la luz de tu Presencia, bajo la mirada de tu amor, tu justicia y tu sabiduría y dejarse iluminar...

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