Juan 11,3-7.17.20-27.33b-45
Se conmovió
profundamente… …todavía conmovido, al
verlos llorar lloró… ¡Cuánto le amaba!, dicen.
El dolor
producido por la muerte de alguien a quien se ama… La idea de la ausencia permanente
y definitiva… la separación certera y la
incertidumbre de lo que viene después… más allá de esta vida… La descomposición
del cuerpo, ese cuerpo de la persona querida que tantas veces se vio, se
escuchó, se estrechó, con quien se convivió y con quien se compartieron tantas
cosas… Recuerdos… quedan sólo los recuerdos, la idea ineludible de la ausencia… Se llora, sí, se le llora... Y Jesús
al verlos, llora con ellos. Significa que se conmueve. Se conmueve también
cuando nosotros lloramos, se conduele, se compadece. Lázaro lleva cuatro días
sepultado… pero Jesús lo resucita. Jesús nos da esperanza de gozo. Lo corrupto
y descompuesto Él lo regenera, lo transforma... Es la esperanza del gozo de la resurrección y la
vida eterna. Fue gran gozo para quienes presenciaron el milagro, admiración,
estupefacción y un despertar a la fe, dar crédito a la divinidad de Jesús y a
sus palabras. Con esto parece decirnos: Miren, las cosas no quedan ahí… no
lloren más, tengan fe y esperanza. Estoy con ustedes. Esta es la prueba de la
compasión que el Señor siente. No acaba todo sino comienza “Yo soy la resurrección y la vida. El que
cree en mí no morirá para siempre. Dios se conmueve profundamente, se
compenetra en el dolor de sus creaturas. La compasión es un atributo de Dios.
Nos alienta a creer. Sabe lo que viene después. Nos lo hace entender, nos lo
muestra y nos lo hace comprender, nos consuela, nos conforta, nos anima, nos
alienta. “No lloren, aquí no acaba todo. Crean. Yo los resucitaré… mi deseo es
salvarlos… que vivan para siempre. No duden”… Por eso se demora y no va a
Betania hasta que Lázaro está muerto y lleva sepultado ya cuatro días. Lo hace
para que crean por las obras y den gloria a Dios y vean cuánto Dios se
compadece y conmueve con el dolor humano y que Él todo lo puede. Que vean cómo
levanta un cuerpo inerte, inmóvil, ausente y en vías de descomposición y
putrefacción. El Señor dice: Lázaro duerme… Es como tener un sueño y un
despertar. Es un ir… de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida… del
pecado y la descomposición a la gracia del amor. De la oscuridad a la luz… De
las entrañas de la madre el niño es dado a luz. De las entrañas de la tierra brota
de la semilla el germen y la flor… el árbol y el fruto. De la oscuridad del
interior de la oruga surge la mariposa a la luz. Todo despierta del sueño
y tinieblas a la luz, ver la gloria de
Dios. Es el canto de esperanza que el Señor quiere anunciar… el despertar de la
muerte a la vida eterna. No venimos del caos, todo es obra de un plan perfecto,
el proyecto perfecto de Dios.
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