viernes, 25 de abril de 2014

¡Ciertamente un milagro patente!

Asistir a la Eucaristía es nutrimento esencial en mi vida. Escuchar tu Palabra es riqueza y delicia.  Estoy recuperando poco a poco algunas de mis actividades. Estos versículos hablaron hoy de forma especial a mi espíritu:

Hechos de los apóstoles 4, 1-12
En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se les presentaron los
sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al
pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Les
echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente.

Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe. 

Del Salmo 117

 La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor
quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.  


Ciertamente un milagro patente, cinco mil hombres abrazan la fe por la predicación y testimonio de los primeros discípulos. Los constructores desecharon a Jesús, el nazareno, el Resucitado del cual mandaron decir que su cuerpo muerto había sido robado. Pero la fe se extiende... la fe fortifica, la fe sostiene. Y el Señor Jesús es la piedra angular tal y como había sido anunciado. Es la obra del Señor. ¡Aleluya! ¡Que sea nuestra alegría y nuestro gozo! Es el Señor...


De Juan 21, 1-14

—«Muchachos, ¿tenéis pescado?»
Ellos contestaron:
—«No.»
Él les dice:
—«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel
discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
—«Es el Señor.» 


El Señor lleva a cabo su obra y nada la detendrá. Todo pasará pero la Ley del amor prevalecerá por siempre y el proyecto salvífico de Dios llegará. ¡Es el Señor!

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