jueves, 27 de marzo de 2014

¿Un reino dividido?

 Lucas 11, 14-23



 “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? 

 ...si yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

Expulsar, sacar, destituir, desterrar... evitar luchas internas... divisiones que debilitan la soberanía del reino.
Jesús desterró al invasor que atormentaba al mudo y no le permitía ser ni hablar ni tener paz. El mudo,  dominado por ese mal espíritu invasor recupera la paz y el habla.  El invasor perdió el dominio.  
   Las luchas internas debilitan el reino... El Reino de Dios se establece en cada corazón. Deseo que el Reino de Dios domine en mi alma, que no haya luchas internas que me hagan perder la paz. Hay cosas que me exigen y me angustian, pierdo la paz...Quien  quiere que pierda la paz es justamente el astuto invasor, pero con la fuerza de Dios el Reino se instaura... sólo Él reine... y a ejemplo de María... yo sea una simple sierva donde Él reine... no domine el ego, ni el miedo, ni las obsesiones ni las presunciones ni las recriminaciones... Por la fuerza y la gracia del Rey...

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