viernes, 14 de marzo de 2014

Su rostro resplandeció como el sol

2o. Domingo de cuaresma

Mateo, 19, 1-9


Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» 


Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.


Tu rostro resplandecía como el sol, tus vestiduras se volvieron blancas como la luz... ¡Cómo me gusta ver las nubes cuando el sol refleja sus rayos más luminosos a cierta hora de la tarde! Su blancura y su resplandor son excepcionales. Y me gusta imaginar... mayor blancura y resplandor debieron haber visto los tres discípulos en el Monte Tabor... Hoy, ante este pasaje evangélico que se nos propone en este próximo domingo de cuaresma... me entra un anhelo infinito de ver lo que ellos vieron y sentir ese bienestar del que habla Pedro: ¡qué bien se está aquí! Si quieres haré tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías...
Pedro y compañeros presencian esto y se conforman con presenciarlo. Las tiendas son para Jesús, Moisés y Elías... Presenciar la grandeza de tu gloria, lo anhelo Señor... trato de extender mis manos y mi ser para alcanzarte y presenciar ese esplendor de tu gloria y poder sentirme así... pero tengo que esperar, tengo que mantenerme velando para poder entrar al Banquete de las bodas del Cordero. Te ansío y te necesito, te anhelo con toda mi alma... pero tengo que esperar viviendo las realidades de mi vida. No lo que soñé, no lo que imaginé o programé sino la realidad de mi vida actual... velando a la espera del Novio para entrar en el banquete...

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