miércoles, 19 de marzo de 2014

Lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo

Mateo 1, 18-21

 “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado. 


Un gran misterio para el ser humano, pero no es algo imposible para Dios, así como tampoco lo fue el origen de cuanto existe. Acepto que mi mente limitada no pueda comprender este misterio. Sé que el hecho de que mi mente no comprenda no significa que no haya sucedido. No se puede limitar y comprender la obra de Dios con nuestro entendimiento humano. A san Agustín le fue dada una respuesta ante su búsqueda de solución y comprensión del Misterio de Dios. No se pueden vaciar los oceanos y trasladarlos a un pocito o pequeño agujero. Y no por eso, deja de existir el mar. Nada es imposible para Dios. José aceptó esta verdad con la paciencia, prudencia y humildad de un hombre justo y santo. Y humildad es lo que se requiere para aceptar la propia limitación humana y la grandeza e omnipotencia de Dios. Sólo queda postrarse ante el Misterio...

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